El mundo gira a mi alrededor sin frenos, todo da vueltas sin detenerse... La gente se levanta, vive su vida y se acuesta de nuevo mientras espera la llegada de un nuevo día. Y nadie se pregunta porqué sucede ésto, nadie se pregunta si todo el mundo tendrá la misma suerte, simplemente se dedican a vivir o, más bien, a pasar los días unos tras otros y sobrevivir a ellos...
Pero detengámonos por un momento a reflexionar, ¿qué sucede cuando todos tus días son iguales? ¿cuando no encuentras motivación para avanzar en el camino? ¿cuando la misma mierda pasa ante tus ojos una y otra vez? Entonces sólo te queda gritar...
Gritar para que alguien te oiga, gritar para que una persona, que vive su vida como otro cualquiera, se detenga, se pare a mirar y diga: ¿qué te sucede?. Entonces tu corazón se detendrá por un momento y sonreirás, porque en ese instante sabrás que has conseguido tu objetivo, que alguien sabe que existes y te tiende su mano para sacarte del abismo...
Pero... si nadie te oye durante largo tiempo, ¿qué te queda entonces? Nada, eso es lo que queda. El vacío, una oscuridad informe que te envuelve y hace que cada día te encierres más en tí mismo, que tu mente cree una coraza a su alrededor y alce una muralla que la proteja del exterior que tanto daño le hace. Y eso es lo peor que puede sucederte, porque ya no hay vuelta atrás, una vez que la coraza ha sido construida, es infranqueable, indestructible y nada ni nadie podrá atravesarla...
Pensemos ahora...¿qué sucede si, una vez hecha la coraza, alguien te tiende su mano? Alguien que, aunque tarde, ha sido capaz de oir tu grito y acude en tu ayuda... Pues ahora se nos plantea un dilema, porque recordemos que la coraza es impenetrable; aunque queramos, es imposible desprendernos de ella. Tal es el daño que nos han hecho, que no somos capaces de sentir, perdimos esa capacidad hace tiempo y no tenemos el poder, o el valor suficiente, para intentar recuperarla... Pero, por otro lado, anhelamos con toda nuestra alma poder amar, poder sentir algo real por alguien, algo más allá de lo racional... y, entonces, ¿qué hacemos? ¿cogemos la mano que esa persona nos tiende y nos dejamos llevar ciegamente? ¿o seguismos desconfiando del mundo y nos quedamos en nuestra esquina del mundo? De nuevo, la única solución es gritar, porque, hagamos lo que hagamos, nunca sabremos si obramos bien...
Pueden ocurrir dos cosas.
Por un lado, que decidamos dejarnos ayudar, que cojamos la mano que nos tienden y nos dejemos llevar.... Si tenemos suerte, con el tiempo, la coraza se irá debilitando y, llegará el día en que acabe rompiendose a base de amor...pero, si no la tenemos, la coraza permanecerá imperturbable con el tiempo y nos daremos cuenta de que ya estamos acabados. Porque, ¿de qué sirve seguir viviendo si no podemos sentir nada? ¿de qué sirve soportar un continuo desasosiego sin objetivo alguno?
Por otro lado, si decidimos no coger esa mano, jamás sabremos que hubiera pasado, nos quedará una vocecita interior que nos recordará continuamente que podríamos haber sido felices...
Al final, analizando todas las opciones, solo llegamos a una conclusión, pase lo que pase, grita, con todas tus fuerzas, porque nuncas se sabe quién puede oirte y, total, no tienes nada que perder, así que, ¿por qué no intentarlo?
Yo he decidido empezar desde hoy mismo, gritaré alto y fuerte y, si alguien está dispuesto a escucharme, cogeré su mano, porque estoy cansado de esta coraza que me envuelve y que no me deja sentir...
Gridemorium, un loco gritando....
[ Grita ] 20 de Nov de 2009, a las 00:14