0:51 31/07/2011 Escucho un disco de Vampire Weekend, Contra, mientras medito de nuevo sobre el rumbo que debe tomar mi vida...
Me planteo de nuevo mil historias, monto escenarios del futuro en mi cabeza pero, como un castillo de naipes, todos se terminan por derrumbar... Abatido y sin saber qué hacer, sin conocer el modo de reorientar mi futuro, continuo sin rumbo fijo; voy vagando por ahí, sobrevivo día a día enterrado en una monotonía que me devora por dentro poco a poco, me deshace y elimina lo mejor de mí mismo. ¿Qué ha sido de aquel loco inteligente? ¿Dónde está esa persona que sabía un poco de todo y que podía conversar sobre cualquier tema?
¿Sabéis lo peor? Sé que está en algún sitio, como un oscuro pasajero que habita dentro mí, se agarra con uñas y dientes y lucha por mantenerse vivo, aunque cada día me encargue de ponérselo más difícil.
¿Cómo sacarlo entonces? Ahí radica el principal problema. Desconozco la respuesta. Lo intento, lo intento, lo intento con todas mis fuerzas (o quizá no) pero fracaso una vez, y otra, y otra más... Me falta ese pequeño empujón, la chispa que me haga explotar, la gota que me haga rebosar, el empujón para descender por el precipicio... Sin eso estaré perdido, destinado al fracaso porque ser demasiado débil para poder hacerlo solo.
¿Quieres ser tú ese empujón? No podré pedírtelo nunca, así que, tan sólo hazlo. ¡Zas! Y todo habrá terminado, borrón y cuenta nueva, tabula rasa.
No lo dudes, ni lo pienses, tan sólo recuerda... ¡ZAS!